ALICIA MAGUIÑA MALAGA

Distinguida cantautora que ha abarcado casi todos
los géneros de música peruana. Investigadora
acuciosa, alternó con grandes de la jarana criolla,
como los hermanos Ascuez, Manuel Quintana y El
Canario Negro. Recorrió todo el país, para
nutrirse de huaynos, mulisas, huaylas, tonderos y
marineras y luego producir obras como: "Viva el
Perú y sereno", "Indio", "La apañadora", "Augusto
dueño del santo" y "Soledad sola".
Alicia
Maguiña escribió música y compuso canciones desde
que tenía 13 años y vivía en Ica. Pero ese cuarto
de siglo lo considera desde que grabó su primer
long play: "La dueña del santo", que incluía su
composiciones iniciales, esto es "Inocente Amor" (su
primer valse); el popularísimo "Viva el Perú y
Sereno": "La Apañadora", tondero inspirado en las
campesinas del algodón iqueño; el festejo "El
Aguador" y dos huaynos "Serranata" y "Perla Andina",
que recogió como inspiración con motivo de una
excursión escolar realizada siendo niña en
Huancayo.
La
interprete comentó en una oportunidad: "Apenas
tenía un año cuando mis padres: Alfredo Maguiña
Suero y Alicia Málaga, me llevaron a Ica. Pasé en
esa tierra inolvidable a la que considero mía,
pues me siento iqueña, doce a trece años. Estudié
primaria en el colegio Arbulú de esa localidad.
Cuando mi padre fue designado vocal de la Corte
Suprema de Justicia volvimos a Lima e ingresé a
estudiar la secundaria en el colegio Santa Úrsula.
Ya sabía tocar guitarra y había compuesto
numerosas canciones".
"Estimo
que a lo largo de toda mi carrera como compositora,
los temas que han logrado mayor popularidad son: "Inocente
Amor", "Viva el Perú", "Sereno" y "Indio", que se
ha hecho conocido en todo el mundo; "Soledad Sola"
y "Negra quiero ser".
Alicia
no sólo se ha distinguido como exquisita
intérprete sino también como ardiente defensora de
los derechos de autores y compositores, y por su
labor de difusión de nuestra música a través de
los medios de comunicación.
El alma del
Perú
Alicia Maguiña lanza al mercado su quinto disco
compacto Tradición
Las
enseñanzas de la vida perfuman sus composiciones.
La esperanza del hombre persiste en Indio, el
despertar del romance en Inocente amor, el vacío
del ser en Soledad sola y la reivindicación de los
valores en Viva el Perú y sereno.
Sus temas también cosechan las huellas de gente
con ideales. José María Arguedas respira en
Wiñaytam kausanki José María, las lecciones de la
bailarina de marinera Bartola Sancho Dávila se
reviven en Bartola, la energía de Valentina
Barrionuevo de Arteaga se ilumina en Valentina y
la pasión del obrero Augusto Azcues nos alimenta
en Augusto duelo del santo.
Los mejores frutos de la vida son recogidos en
cada tema suyo. Junto a la letra y melodía brilla
su mensaje. De Alicia Maguiña hemos aprendido que
cantar es un acto de fe. Y gracias a ello nuestro
país conserva sus tradiciones.
Desde que a los ocho años descubrió su vocación
por el arte, cada amanecer enfrentó nuevos retos.
Al principio cantó a escondidas de sus padres.
Después, a los 13 años, se presentó de manera
anónima en radio Mundial, donde ganó un concurso.
Posteriormente creó en secreto su primer vals
Inocente amor.
Aunque su familia no aprobó su decisión artística,
Alicia Maguiña debutó en el Grill Bolívar. Así
inició un camino de días difíciles y sublimes.
Es dueña de un estilo propio para interpretar y
componer. También rescató la marinera limeña de
las manos del olvido y lo esencial de nuestro
folclor. Grabó cuatro discos compactos y 22 larga
duración.
Esta noche, a las 20.00 horas, presentará su
quinto disco compacto: Tradición, apoyado por
Telefónica, lo que representa el reconocimiento a
sus 46 años dedicados a la creación y preservación
de la música peruana. El álbum reúne 16 temas
tradicionales y valiosos de su amplio repertorio.
Continúa entregándose con naturalidad a la soledad,
el silencio y la meditación. Aprecia a los amigos
y recuerda a sus seres queridos. Disfruta con la
lectura y escribe su autobiografía. Comparte con
sus radioescuchas los tesoros musicales a través
del programa La hora de Alicia Maguiña, que emite
Radio Nacional.
Por todo ello, no se equivocó César Miró cuando la
calificó como
“una perseverancia única”. Porque
sólo ella supo dominar, a su modo, las
desilusiones y frustraciones. Porque nunca dejó de
amar la esencia de nuestra cultura. Y porque
aportó de manera permanente a redescubrir el alma
peruana. (Jesús Raymundo)
(*) Fuente: El Peruano, Jueves
26 Septiembre, 2002
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