DARIO MEJIA

Escritor,  Investigador , Maestro,  poeta.

Entrevista por Gerardo Rehuel Sanchez

Nací en una quinta en la Calle Tigre de los Barrios Altos, Lima, un 25 de octubre. Al igual que cuatro más de mis hermanos, nací en la casa de mis padres. Mi hermana Silvia, la última, nació en el Hogar de la Madre, rompiendo con ello la tradición familiar de nacer en la misma casa. Mis padres, Félix Leopoldo y Clara son, ambos, naturales de Cabana, Ancash, lugar que pude conocer cuando tenía 4 años de edad y al que tuvimos que viajar, primero en tren y luego a caballo. Sobre la tierra de mis padres, creo que se ha hecho muy conocida a raíz que el actual presidente que tenemos en el Perú, es también de allí. En una oportunidad escribí algo respecto a Cabana, al pueblo que yo conocí y que ha cambiado mucho desde la última vez que lo visité, según tengo referencias de mi familia.

Me preguntas sobre mis hermanos y te diré que es mi tema preferido ya que me gusta siempre nombrarlos y darlos como ejemplo ya que me siento muy orgulloso de todos ellos y de su don de gente que poseen. Somos 7 hermanos en total, 6 naturales y una prima hermana, Inés, que se crió con mi familia desde los 3 años y a la que siempre la hemos considerado como una hermana más, por ello siempre la contamos como parte de la familia. Ellos son Mercedes, Carlos, Ricardo, Guillermo, Silvia e Inés. Yo soy el último de los hombres y el quinto en orden... dicen que no hay quinto malo.

 

Hay muchas anécdotas sobre mis hermanos, pero una de las que siempre me acuerdo es de aquella vez en que un amigo de mi antiguo barrio le preguntó a su hijo que quería ser de grande. El niño le contestó que quería ser como Guillermo Mejía. Es que realmente a mis hermanos los han querido, y siguen queriendo mucho en mi antiguo barrio, por el ejemplo que han dejado a los demás.

 

Algo más que se me viene a la mente es cuando mi hermano Carlos, el mayor de los hombres, fue becado para ir a estudiar un Postgrado en Ingeniería de Telecomunicaciones al Japón. Era la primera vez que alguien de mi antiguo barrio salía por la puerta grande hacia el extranjero y ello llenó de tanto orgullo a todos los de mi barrio que hicimos una fiesta donde casi todo el barrio asistió y colaboró para su realización.

 

Mis hermanos eran muy conocidos por su inteligencia, ya que destacaron en los estudios desde pequeños. Recuerdo que cuando entré a la secundaria, estudiaba en el mismo colegio donde mis hermanos acaparaban todos los diplomas del colegio aquel. Algunos profesores al saber que era el hermano menor de los Mejía, en los exámenes orales, solamente me preguntaban sobre ellos, de como estaban, y no me preguntaban nada sobre el curso o materia.

 

Cuando estuve trabajando en Pucallpa, fui testigo del cariño y respeto que la gente le tenía a mi hermano Ricardo, arquitecto de profesión. Cuando se enteraban que era su hermano, me llenaban de atenciones, así que muchas veces opté por solamente dar mi nombre y no mi apellido ya que siempre me ha gustado que me valoren y acepten por mí mismo. Mi hermano Ricardo, por ese tiempo, era el Decano del Colegio de Arquitectos de Ucayali, a pesar de su juventud. Sé que ha vuelto a ocupar dicho cargo, me parece que en dos ocasiones más. El siempre destacó desde niño, tanto en los deportes como en los estudios. Estando en el último ciclo de estudios en la UNI, ganó una Bienal de Arquitectura a nivel nacional. Es una de las personas más inteligentes y preparadas que haya conocido, por ello siempre me he sentido muy orgulloso de él, al igual que de todos mis hermanos.

 

Actualmente, soy el único de mi familia que vive en el extranjero. Mi hermana Silvia vivió por espacio de 8 años en Italia, pero 6 años atrás se regresó del todo a vivir a Lima con su esposo, peruano también, ya que querían tener familia y tienen ahora una niña muy preciosa e inteligente. Ella tiene un negocio de exportaciones con su esposo y constantemente para viajando a diferentes partes del mundo, pero solamente por unos días ya que su residencia es en Lima. Al final resultamos siendo una familia muy viajera ya que a mí me fascina viajar también.

 

En lo que respecta a mi persona, me gusta la sencillez y valorar a las personas por sus sentimientos. Me gusta hacer amistades y valorar una amistad sincera. Parafraseando a César Vallejo puedo decir: "Hay dichas en la vida tan grandes... yo lo sé... dichas y alegrías que son la bendición de Dios... como si ante ellas todo lo vivido nos pareciera pequeño... yo lo sé... Son pocas, pero son... dejan huellas y enseñanzas en nuestra alma y corazón... Serán talvez los logros y éxitos que acumulamos... o los amigos que nos da la vida".

Tengo muchas frases que me agradan mucho, daré una que me pertenece: "No existe ningún genio maravilloso que se nos aparecerá para que se cumplan nuestros deseos… no se cumplirá nada de lo que soñamos si no ponemos de nuestra parte y nos esforzamos porque así sea. La magia está dentro de uno mismo, cuando se lucha, cuando se sacrifican cosas, cuando no se da por vencido ante los obstáculos de la vida, cuando se cae y se vuelve a levantar, cuando poco a poco se van consiguiendo los objetivos trazados; allí nos damos cuenta que fue la magia interna que tenemos la que hizo que se cumplieran nuestras metas y sueños."

Creo que nunca se debería decir algo que dañe o lastime a otra persona, menos a un ser querido. Siempre he sido partidario del diálogo y del entendimiento que debe existir entre las personas. Cuando estos se pierden, es mejor dejar que cada uno siga su rumbo antes de decir algo que nos haga arrepentir mañana más tarde. Se podrá perdonar, pero jamás olvidar.

 Hay que tener muy presente que la palabra es un arma muy poderosa, ya que con ella puedes elogiar y engrandecer a una persona. Pero, también puedes destruirla. Por ello, debemos tener mucho cuidado y pensar siempre en lo que decimos.

Estudié Ingeniería Mecánica en la UNI, de allí mi pasión y amor por los números, la física, ciencia y la tecnología en general. Aunque debo confesar que la matemática siempre me atrajo desde niño e incluso durante la secundaria representé a mi colegio en los concursos de matemática. También, enseñaba matemática y física a postulantes a las universidades, ello, cuando era estudiante en la UNI.

 Cuando decidí postular a la visa de residencia para Australia, me la aprobaron por mis estudios y experiencia. Una vez en Australia, me empezó a atraer todo lo relacionado con los negocios. Trabajo en importaciones que me ha permitido viajar bastante, como a mí me gusta. Estudié Economía Aplicada a los Negocios en Australia y hace poco acabo de completar algo que fue una de las cosas que me impulsaron a salir del país. Una de mis metas era hacer mi Maestría, pero a veces las obligaciones y los compromisos ya contraídos hacen que ello sea un poco difícil y hasta lo hacen a uno desistir. Los últimos dos años han sido muy duros y difíciles para mí, porque tuve que cambiar completamente mi estilo de vida y olvidarme de diversiones y amistades, quienes extrañados me llamaban por teléfono para preguntarme porque ya no se me veía en ninguna reunión peruana. Fueron muchos días sin dormir y cuando dormía, lo hacía solamente por dos o tres horas. A veces me relajaba investigando y escribiendo sobre temas que me apasionaban sobre el Perú, pero llegó un momento en que hasta aquello tenía que dejarlo de lado, es por ello que hasta me alejé de la lista criolla.

En diciembre pasado terminé el "Master in International Trade" y a fines de febrero último terminé el "Master of Business Administration (MBA)". Siempre he hecho más de lo que no pude hacer o perdí anteriormente, es mi manera de compensarme a mí mismo. Terminé mis estudios de Maestría en un tiempo récord y ante el asombro de mis compañeros de estudio, extranjeros en su mayoría, quienes no podían creer que estuviese terminando dos Maestrías en el tiempo en que ellos terminaban una. Fue una experiencia muy grande porque pude compartir aulas con estudiantes de diferentes partes del Asia, Africa  y Europa, aunque, también pude llegar a encontrarme con una mexicana y un brasileño estudiando el MBA.  Profesionales con diferentes ramas de estudio y experiencia, gente que, en muchas ocasiones, me consultaba antes que a los catedráticos y que hizo que me diera cuenta que, en igualdad de condiciones, el peruano no tiene que envidiarle nada a nadie en cualquier país, sobre todo en conocimientos.

Investigué mucho como parte de mis estudios. Pienso que cualquier habilidad o conocimiento que pueda tener una persona, puede no sólo utilizarla en lo que se desempeñe, sino también buscarle otros campos de aplicación. Es por ello que todas las habilidades y conocimientos que he aprendido y adquirido por medio de los estudios y/o experiencia de trabajo y la vida, he tratado de volcarlos y utilizarlos para darle un uso positivo en bien de mi país, para devolverle en algo el haberme hecho ver la luz por primera vez en su suelo y por albergar a toda mi familia y muchas de mis amistades en su suelo.

Mi infancia creo que fue una de las mejores épocas de mi vida. Alegre, juguetona, muy traviesa, tanto que me paraban castigando con la correa. Pienso que fue feliz ya que existía, y sigue existiendo, mucho amor y unión en mi familia. A pesar de carecer de muchas cosas materiales y, sobre todo, tener constantes problemas económicos, con mis hermanos nos la ingeniábamos para pasarla de lo mejor y convertir algo sencillo, sin ningún valor monetario, en algo que si tenía mucho valor espiritual y familiar.

 Nos la buscábamos mucho con mis hermanos. Cuando queríamos ir al cine juntábamos nuestras revistas de historietas que coleccionábamos y las llevábamos a vender a la puerta de los cinemas para, con ello, poder pagarnos la entrada. Durante las vacaciones escolares, aparte de jugar fulbito y fútbol muy seguido, nos buscábamos cualquier "cachuelo" por ahí.

Algo que debo agradecerle mucho a mi madre es que desde que teníamos los 6 años de edad, nos enseñó a ser independientes y aprender a valernos por nosotros mismos. Cada uno se lavaba, planchaba y, a veces, hasta cocía y remendaba su ropa. Como siempre fui muy curioso, hasta aprendí a cocinar, gracias a mi madre, algo que me ha servido y ayudado mucho en Australia, ya que no extraño la comida peruana puesto que yo mismo me la preparo. Claro que no cocinaré como Don Pedrito, pero al menos me defiendo y cuando he invitado a amigos a mi casa, no me han dejado ni un arroz en los platos.

 Mi madre solía decirnos que podremos ser pobres pero honrados. Crecí en un ambiente de igualdad, respeto y cariño por los demás. Aunque a veces, por ser demasiado "palomilla"  y  "mataperro", me daban mis tundas con la correa.

 Mis padres gustaban de la música criolla dentro de lo normal, como cualquier peruano. Mis hermanos tienen una picardía y "chispa" muy buena. Siempre parábamos alegres y sonriendo. Pienso que la risa es el mejor remedio para el estrés y los problemas, ya sean familiares, de trabajo, amorosos o de cualquier índole. Una sonrisa aplaca tempestades y enfría ambientes que puedan estar caldeados, y si la sonrisa es de una mujer, pues los resultados son aún más sorprendentes. La vida me ha enseñado que con un poco de humor se puede lograr hasta derretir el metal más duro.

 Mi padre fue muy estricto con mis hermanos y conmigo, en una oportunidad, siendo muchacho, en que, como siempre, me había desaparecido todo el día de mi casa sin que ninguno de mis hermanos haya podido encontrarme, pues al llegar de noche a casa ví a todos los de la quinta donde vivía que se encontraban reunidos en el patio, así que me asusté ya que pensaba que algo malo había sucedido. Resulta que mi padre había llegado amargo del trabajo y como no me encontró en casa puso el grito en el cielo, por lo que me esperaba para descargar su cólera conmigo. Los vecinos, como siempre sucede en toda vecindad, no querían perderse el espectáculo, así que estaban a la expectativa de que yo llegara para ver la tunda que me darían. Mi hermana mayor que era la que siempre me defendía no podía defenderme en esta oportunidad porque mi padre estaba encolerizado... creo que ni siquiera el Chapulín Colorado me salvaba de esa.

 Cuando mi padre me vio, corrió a agarrarme y me gritaba tanto que yo lo único que hacía era pedirle perdón y prometer que no volvería a desaparecerme... hasta prometí que me volvería acólito y vestiría santos, y todo con tal que no me dé mi paliza. Los vecinos hasta apuestas hacían para adivinar cuantos correazos aguantaría. Mi padre, incentivado por la presencia de espectadores, me agarraba más fuerte con una mano y con la otra mano procedió a quitarse la correa del pantalón. Al primer correazo que me dio, yo agarré la correa y por más que mi padre me gritaba para que la suelte, yo no la soltaba. Entonces, él procedió a forcejear conmigo para que suelte la correa y de tanto forcejeo se le cayó el pantalón quedándose en calzoncillos ante la presencia de todos los vecinos. Yo aproveché ese momento de confusión y me fui corriendo a los brazos de mi hermana mayor que era siempre mi defensora implacable. Los vecinos se reían de lo que había pasado y a mi padre no le quedó otra cosa más que reírse.

 Después de esa noche dejé de desaparecerme todo el día y le prometí a mis padres que me portaría mejor. Mis hermanos siempre se acuerdan de esa anécdota y a veces cuando estamos todos reunidos en la mesa la recuerdan, y hasta mi padre se ríe recordando aquella noche en que se quedó en calzoncillos delante de todos los vecinos.

Siempre hubo en mí ese amor y cariño por mi patria, su historia, sus costumbres, tradiciones y folklore en general. Cuando era adolescente, solíamos dar serenatas a los amigos de mi barrio en el cumpleaños de alguno de ellos, también, solía asistir a las peñas criollas que se armaban en algunos callejones de los Barrios Altos. Aunque, debo reconocer y afirmar que cuando uno se encuentra fuera de la patria es cuando más siente a su país. Es como si se diera cuenta de todo lo maravilloso y hermoso que tiene su país y que, por esas cosas de la vida y el destino, lamentablemente, no puede tenerlas al lado o vivirlas directamente.

 En Melbourne, Australia, llegué a integrar un grupo de danzas peruanas donde vine a acordarme de lo que había aprendido de niño. Fue una experiencia maravillosa que ya no la practico porque el grupo aquel se desintegró y, también, por las ocupaciones de cada uno.

 Un día, me encontré escribiendo sobre mi país desde Australia y me di cuenta que me satisfacía mucho el hacerlo. Recuerdo muy bien que uno de mis primeros escritos se los dediqué a un personaje que para mí significaba mucho porque a través de sus canciones fui creciendo y, cuando decidí vivir fuera del Perú, por medio de esas canciones mantenía vivo el amor por mi patria. "Déjame que te cuente... Chabuca" lo titulé en ese entonces y quise dirigirme a Chabuca a su manera, con versos del alma, con versos que sonaran a melodía criolla, con versos que hablaran de amor por la tierra que a uno lo vio nacer. Fue así que dirigiéndome a ella me di cuenta que en lo sucesivo debía seguir incluyendo versos a mis escritos, cada vez que fuera posible. Pero, también recuerdo que ese escrito sorprendió a muchos porque desconocían esa faceta mía para escribir de esa manera.

 En una oportunidad en que me encontraba con un grupo de amigos, reunidos en un Pub, tuvimos la idea de crear un espacio en el mundo cibernético que informara al mundo sobre la colonia peruana que vive en Australia. No quisimos que quedara en ideas y sueños solamente, así que Nicolás Velásquez, el Web master,  y yo, nos comprometimos desde un principio a que se materialice ese anhelo que muchos peruanos y amigos del Perú querían verlo hecho realidad. Así que, el 16 de setiembre del 2000, "Peruvian Connection" ( http://www.geocities.com/peruvian_connection/ ) empezó a informar,  entretener, enseñar y despertar el amor por todo lo peruano desde una página Web en la Internet. 

El servicio que Peruvian Connection brinda es completamente gratuito, siendo nuestra principal finalidad el poder brindar desde el extranjero nuestra mano de ayuda a todo aquel que hace uso del servicio que ofrecemos y aportar de este modo nuestro granito de arena ayudando a nuestra manera al Perú, los peruanos de cualquier parte del mundo y los amigos de otras nacionalidades que nos visitan y consultan. No sólo los entretenemos y culturizamos, sino que al mismo tiempo, volcamos todos nuestros conocimientos en otras áreas para ayudar a quienes nos consultan. En el área de inmigración es donde más nos consultan, así como de estudios. El haber estudiado en Australia me ayuda mucho para poder responder adecuadamente, y con conocimiento, sobre estas áreas.

 Una de mis mayores satisfacciones es el haber sido testigo de muchas anécdotas e historias, siendo una de las cosas más resaltantes el haber sacado esa página web a la par con el desarrollo de los Juegos Olímpicos de Sydney. Así que mucha gente se informó de dichos juegos a través de nosotros ya que enfoqué los juegos olímpicos con un estilo diferente a los demás y busqué las noticias que sucedían detrás de las cámaras y las conferencias de prensa. No fue una tarea fácil, pero tratamos de brindarla de la mejor manera posible para deleite de nuestros amigos y personas que nos visitaban. Me ayudó bastante el hecho de que participé como voluntario en aquella olimpiada, así que estuve cerca de algunas competencias y también investigué por ahí las noticias que la gente desconocía.

 i recompensa, que no la esperaba ni nunca busco cuando hago algo, vino un año después cuando el Comité Olímpico de Australia decidió inmortalizar a todos los voluntarios de la Olimpiada de Sydney poniendo sus nombres en placas adheridas a unos postes que se erigieron en la Villa Olímpica de Sydney. Así que si algún día se dan una vuelta por Sydney y visitan la Villa Olímpica, encontrarán mi nombre inmortalizado en uno de los postes.

 Desde ese rincón en la Internet es de donde vengo inculcando y enseñando, un poco más, sobre nuestra historia, tradiciones, costumbres y nuestra música criolla. Algunos han confundido ello con un sentimiento de nostalgia, pero no lo es. Esa confusión, talvez se deba a que las personas que viven en el extranjero se vuelven más prácticas confundiendo esa manera de enfocar la vida y las cosas endureciéndose por dentro, olvidándose algunas veces de ciertos valores y sentimientos que no los considera importantes. Es por ello que, en lo personal, para mí ha sido y es una satisfacción dar y demostrar a través de mis escritos que hay valores que no debemos perder, hay sentimientos que debemos cultivarlos, y entre ellos está el amor por la patria y el prójimo. Para mí es una satisfacción el poder escribir no sólo de mi país, sus costumbres, música y tradiciones, sino también poder escribir sobre lo que pienso, siento y creo.

Empecé a tocar la guitarra siendo niño, ello se debió a que el mayor de mis hermanos tocaba muy bien la guitarra e incluso él tenía un grupo musical. Pero ello solamente fue una fiebre de momento porque nunca más volví a agarrar una guitarra.

El canto siempre me agradó. De niño integraba el coro de mi escuela e incluso hicimos presentaciones en muchos lugares y grabamos un LP. Lo malo es que nunca vimos un sol y una vez acabada la grabación del LP, el director de música se desapareció con lo cual nunca supimos si el LP salió a la venta o no. Lo que si, tampoco vimos un sol de esa grabación. Luego, cantaba solamente para enamorar a las chicas de muchacho y ahora muy rara vez lo hago ya que mi timbre de voz ha cambiado mucho.

Lo que tengo es una pasión por la escritura. Me gusta escribir, especialmente sobre temas peruanos, aunque cuando me entra la travesura o picardía, escribo sobre cualquier tema. Por ejemplo, un día me inspiré en una cebolla y le hice un poema, el año pasado con lo de la alineación de los planetas y el acercamiento del planeta Marte a la Tierra, se me ocurrió escribir algo al respecto y lo que escribí le causó mucha gracia e hice reír a mucha gente. En otra oportunidad escribí una reflexión que le arrancó lágrimas a muchos. Pero algo que recuerdo muy bien y que me salió de muy dentro fue cuando me gustaba escribir sobre temas políticos y dos días después del fraude electoral que tuvimos en el 2000, escribí una arenga que me salió de lo más adentro de mis sentimientos ante la impotencia que sentía de ser testigo, a la distancia, de una injusticia y abuso de poder. Esa arenga fue impresa y fotocopiada en Lima, habiendo sido distribuida en muchos lugares, en ese entonces, porque, desde Australia, les hice llegar y sentir mi pensamiento y sentimiento de peruano que ama la libertad y justicia, y también porque, realmente, tocaba el corazón del peruano.

Cuando quiero escribir sobre un tema en especial, hago todo lo posible por adentrarme en él para sentirlo y que lo que escriba se sienta que sale del corazón del tema. Trato de ponerle amor, sentimiento y alma a lo que escribo, trato de llegar al corazón de las personas y despertar la sensibilidad que tengan dentro.

Me gusta investigar, considero que tengo muchas habilidades para la investigación. Durante mis estudios en Australia, en una oportunidad, una catedrática me pidió ayuda porque había notado que mi habilidad para la investigación era superior a la de ella. Combiné ese gusto mío por la investigación y la escritura, para escribir sobre temas que puedan ser del interés de otros. Escribo porque me apasiona hacerlo, claro que también tengo otras pasiones más apasionantes e interesantes, pero no vienen al caso. Escribo y estoy consciente que no todo lo que escriba será del gusto de todos. Nadie, jamás, ha podido ser del gusto y agrado de todos, ni siquiera Dios lo ha logrado. Escribo, doy rienda suelta a mis pensamientos, ideas, imaginación y conocimientos, y ello es suficiente satisfacción para mí. No me pongo a pensar si estará bueno o no, tampoco pienso en que si merece ponerlo en cuadro o tirarlo al tacho de basura. Siempre tengo presente algo que leí sobre el maestro Felipe Pinglo, que no todo lo que él escribió fue bueno. Los grandes personajes no paraban inspirados las 24 horas, ellos eran humanos como todos, por lo que tenían sus altas y bajas. Así que ello es mi disculpa cuando algo que escribo no es del agrado de los demás. Lo único que si me hace pensar es no llegar a faltar el respeto con lo que escriba.

 El que escribe porque le nace no busca ser aplaudido, sino busca satisfacer y expresar un sentimiento. En mi caso, busco satisfacer y devolver en algo ese amor por mi país con expresiones que me salen de lo más profundo de mi corazón. Aparte que cuando escribo me imagino que estoy frente a una mujer... y he leído por ahí que no es bueno reprimirse o que te repriman ante ellas porque puede darte cáncer o que llegues a explotar, así que por precaución, mejor no me reprimo.

Bueno, me ha agradado responder a las preguntas que me hiciste llegar, aunque las he respondido en dos partes y midiéndome, de otro modo, hubiese sido algo muy largo que puede aburrir al lector.

 Nunca pierdan la humildad, sencillez, ni tampoco la educación. Las condiciones de vida de la persona podrán cambiar con el tiempo, pero lo que no debe cambiar es la persona en sí. No importa donde vivan o como vivan, lo que importa es como se comporten y lo que puedan tener dentro de Uds.

 Incentiven la educación entre los suyos, que una buena educación puede llevar muy lejos a una persona. Incentiven también los buenos valores, el respeto, amor y la confianza en las personas, porque la mayor riqueza que puede tener una persona es lo que llegue a tener por dentro, ya que esa riqueza perdurará toda la vida con uno. Tengan presente que así se tengan tiempos de bonanza o de crisis, esa riqueza interna y conocimientos que pueda uno haber adquirido, no nos abandonarán jamás.

 No pierdan el ingenio, la picardía ni la "chispa" criolla, características de los verdaderos criollos de antaño que está presente, todavía, en algunos de nuestros exponentes del criollismo. Si no los tienen, traten de cultivarlos, porque es maravilloso y agradable disfrutar de una conversación y/o reunión donde cunde ello. Aparte que, quienes los tienen están siempre sonriéndole a la vida.

 Para terminar, le deseo lo mejor a esta lista criolla, que siga creciendo en miembros, información y participación. Aquí hay mucho valor humano, lo que falta es perder un poco el miedo, no se preocupen que, aparte de mí, no hay lobos que los vayan a comer. Un abrazo para todos y gracias, una vez más, por permitirme entrar por un momento en sus vidas. Saludos.

 

 
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