JUAN
AURELIO ESCOBAR GIBBONS
(JUNIO 16,
1901 – NOVIEMBRE 20, 2002)
Nació el 16 de
junio de 1901 en el distrito de Barranco, Provincia y Departamento de Lima, en
la calle Don Felipe Pardo y Aliaga, a la espalda de lo que es actualmente la
Compañía de Bomberos Voluntarios “Miguel Grau” de Barranco; hijo de Don
Joaquín Escobar Zeballos y de Doña Matilde Guibbons Lobera.
Su infancia la desarrolló en el Jirón Lampa – Cercado de Lima, en la Calle El
Sauce, siendo aficionado y jugador de fútbol, deporte que le permitió conocer a
las estrellas deportivas Laballe y Alejandro Villanueva,
aficion que motivó que actualmente el nombre de “Juan Escobar”
esté grabado en un palco del Estadio del Club Alianza Lima (Estadio Alejandro
Villanueva- La Victoria).
Disfrutó de su
adolescencia entre las calles Tipuani y Sándya (Cercado de Lima). Al lado de
Don Carlos Saco, amigos desde su infancia, Don Felipe Pinglo,
Don Pedro Bocanegra y Don Laureano Martínez, comenzó
a desarrollar su afición por la música, siendo llamado entre sus amigos como
“Milonguita” porque gustaba de interpretar conocidas milongas (música
popular argentina de la época), además de su gran interés por el vals criollo
peruano, tocando la guitarra y desarrollando una afición que se convertiría en
una arraigada costumbre (escribir la letra de canciones inéditas y componer la
música) que jamás publicó como propias, hay temas designados como de “La
Guardia Vieja” que son de su autoría personal y que al estilo de ese
entonces, no se registraban, solo se compartían con todos y la gente las cantaba
“sin registro de autor”, y por su sencillez característica, Don Juan
nunca los quiso reclamar como temas propios; letras y música de canciones, cuyo
recuerdo esta guardado en cuadernos con mas de 200 temas en los que la melodía
es conocida y cantada solo por algunas de sus hijas.
Por el placer de
la música, Don Juan llegó a Los Barrios Altos (distrito en donde
se desarrolló la cuna de lo que es nuestro vals criollo peruano) en donde
conoció a quien fuera su compadre Don Jorge Grados, dueño de la
“Bordaduría” del mismo nombre. Alternando sus salidas de fiesta entre el
distrito de La Victoria y el llamado “abajo del puente”, que es
geográficamente el actual Distrito del Rimac.
A los 19 años
ingresó como “cargador” de la Novena Cuadrilla de Cargadores de la Hermandad de
Cargadores del Señor de los Milagros de Lima, de quien fuera devoto desde su
infancia

En 1931, a la
edad de 31 años contrajo matrimonio con Doña Maria Isabel Anticona Bueno
(10 años menor que él) de cuyo fructífero matrimonio nacieran 11 hijos: La
familia Escobar Anticona: Rebeca Eulogia, Matilde Regina, Luisa
Biselina, Juan Walter, Victoria Isabel, Carlos Antonio, Raúl Antonio, Isabel
Constanza, Guillermo Marcelino, Ricardo Fernando, y Roberto Francisco.
En
la década de 1940, dio principio a una nueva etapa en su vida, con la fundación
del Centro Social Musical “Tipuani”,
el 26 de septiembre del mismo año, ubicado en la Calle San Carlos (Cercado de
Lima), frente al actual Terminal Terrestre de la Empresa de Transportes “Ormeño”,
Centro musical que seria reconocido oficialmente el 18 de setiembre de 1963 y
que lo distinguiera como su “Primer Presidente”.
Un año después
en 1941 donó al “Pasaje Tipuani” una estatua de la Virgen del Carmen
de tamaño natural, en agradecimiento a un milagro que la virgen le concedió a su
familia (imágen que se venera hasta la actualidad, siendo su fiesta principal el
16 de julio de cada año)
En 1942 en el
Jirón Tejada 119 (su casa en barranco), fundó la Hermandad de Cargadores del
Señor de los Milagros de Barranco y su Pimera Cuadrilla de Cargadores,
siendo nombrado Capataz General y asumiendo el cargo posteriormente de Mayordomo
Vitalicio de dicha hermandad.
Alternaba sus
actividades laborales (maestro de obra y pintor de brocha gorda) con la música
que era su pasión, teniendo en casa una guitarra de cajón de seis cuerdas
(clásica), que la heredó a su nieto Jorge Malasques Escobar hijo
de su hija Victoria, tenía también otra guitarra de doce cuerdas
española, que le obsequiaron a los dieciocho años, y que en la actualidad
conserva como recuerdo imperecedero y herencia su bisnieto Luís Carlos
Delgado Espinoza, nieto de su hija mayor Rebeca, y poseía
asimismo un “Requinto” (que es una guitarra mas chiquita que la tradicional,
para hacer los llamados “punteos” o melodías). Don Juan Escobar
solía practicar guitarra de tres a seis horas seguidas para no perder la
velocidad de digitación.
A Don Juan
le gustaba “que la guitarra cantara” y sabía hacer sonar las
cuerdas mayores (de la cuarta a la sexta, también llamados “bordones”) así como
“las primas” (de la cuerda tercera a la primera) para reproducir musicalmente la
melodía o entonación de los cantantes populares.
En
algunas ocasiones sentó a su lado a su nieto Yván Espinoza Escobar
(hijo de su hija Rebeca y quien actualmente reside en Miami -
U.S.A., difundiendo nuestra música al lado de su hermano Gustavo
Espinoza quienes juntos conforman “Proyección Criolla”
siendo parte de un grupo de criollos comprometidos que plasman, no solo en
reuniones, presentaciones o a través de un CD sino en forma escrita todo lo que
se realiza en Miami a través de la colaboración con la revista peruana por
internet: Perú Magia y Encanto (www.perumagiayencanto.com),
dirigida por el compositor Don Gerardo Rehuel Sanchez, con la
única finalidad de que nuestra música criolla peruana y nuestras costumbres sean
conocidas por las nuevas generaciones del mundo) para enseñarle “el toque
antiguo” como Don Juan lo llamaba, dejándole como legado
musical y siendo parte del “estilo propio” que actualmente practica Yván
al interpretar los valses y la música criolla.
Don Juan
asistía al Centro Musical Carlos Saco, al Centro Musical
Felipe Pinglo, al Centro Musical Unión, en donde eran
socios Don Julio Vásquez y Don José Trave (cuñados).
En Barranco asistía al Centro Social y Musical Barranco, fue socio
fundador de la Sociedad 25 Amigos de Barranco, de la
Sociedad de Artesanos de Barranco, de la Cooperativa de Ahorro y
Crédito San José Obrero de Barranco, algunos amigos le decían
amigablemente “Pizarro”..., fundó…, fundó….
En
la década de los 70’s tuvo activa participación en la vida política del Distrito
de Barranco, desarrollándose como “Concejal” del mismo, representante elegido
por el entonces partido político llamado “Partido Popular Cristiano – PPC”.
Por
su profunda fé católica, asistía regularmente a la misa dominical de la
Iglesia de los Padres Oblatos de San José de Barranco, en 1974 sufrió un
accidente que le dañó la columna y viajaría por esta razón durante varios años
al departamento de ICA, para la Semana Santa, con la única intención de asistir
a la procesión del “Señor de Luren” acompañado por su esposa
Doña María Isabel, su hija Matilde y su nieta Liliana (también
hija de la hija mayor Rebeca, de quien muchos pensaban que era su
ultima hija, a quien los amigos le decían “Lili Escobar”, y quien
es actualmente cantante profesional de música criolla peruana, escritora de
poemas como su padre, Don Hernán Espinoza y compositora de
canciones como su hermano Yván , conocida en el ambiente artístico
limeño, como Liliana Delgado ) un accidente que le dañó la
columna, hecho por el cual dormía sentado y andaba doblado, esto dio origen a
sus viajes, para agradecerle al Señor de Luren el haber recuperado su postura,
porque los médicos determinaron que por el accidente se quedaría dañado.
Don Juan
departió música criolla y conoció a todos los criollos de su época, solían
llegar a la casa del Jirón Tejada 119, para su cumpleaños (Junio 16) o para el
de la Sra. Isabel, o “doña Chabelita” como le decían en la familia (8 de Julio)
diferentes músicos criollos, que llegaban con serenatas, dándose lugar a las
fiestas de tres días, jaranas que se armaban “a la antigua” con el criollazo
“caldo de gallina“ con el conocido “levanta muerto” o “aguadito de pollo” y el
mañanero “cevichito” preparado con el pescado que se trajera fresco desde el
Muelle de Pescadores de Chorrillos, y que sonaba a menudo el popular dicho …”que
vallan matando”
Hablar
de Don Juan Escobar, no es fácil…Su afición por la
“Tauromaquia”(corridas de toros) y las “Peleas de Gallos” no eran muy conocidas,
su costumbre de preparar el “Lomo a la cerveza” los sábados por la mañana
con una receta propia, sólo era compartida con su familia, recordar las noches
de Navidad, en la casa grande con el “Clásico Nacimiento” el tradicional
“Arbolito” que entre sus adornos poseía un avioncito cuyo significado fue
marcado para algunos de sus hijos y nietos de Don Juan, quienes viajarían
fuera del país, como sus hijos Isabel, Victoria, Juan y Raúl, sus
nietos Yván, Gustavo, Aurelio, Adrián, Eduardo, Brahyan, Walter, Juan Carlos,
Erika…la puerta de la sala abierta a la calle, para que todos los vecinos
del Jirón Tejada y otros del distrito de Barranco entren a “...saludar al
Niño Recién Nacido...”, el “chocolate caliente” en la mesa, el “panetón” con
mantequilla, el “champagne” para el brindis de la media noche, las botellas de
vino tinto de las Bodegas de Ugarelli para los adultos y la
infaltable Inka Kola para los niños, llevaba dentro de los
bolsillos paquetitos de cuetecillos para sus nietos, y las luces de bengala o
“chispitas mariposa” para sus nietas, costumbre que mantuvo con sus bisnietos,
junto al calor de su querida familia.
Recordar sus
silbidos
de la mañana, sus regresos de “comprar el pan” por las tardes, y el asistir al
Mercado Municipal N° 2 de Barranco, sus paseos por todo Barranco antiguo y el
legado musical invaluable dejado a sus nietos, hablan por si solos de una vida
llena de mensajes, de un permanente dar y de una herencia que prevalecerá en el
tiempo.
Don Juan
Escobar
falleció el 20 de noviembre del 2002, a la edad de 101 años, dejando 11 hijos,
29 nietos, 26 bisnietos y un tataranieto, y actualmente descansa al lado de su
esposa Doña Isabel (25/05/2002) y de su hija Matilde
(21/11/2003) en el cementerio “Los Jardines de la Paz” - Lurin, en
Lima
….Para su
familia... el sigue vivo con su misma sonrisa, su mirada amorosa y sus cantos
matinales….
Fina cortesía de
sus nietos:
Liliana Cecilia
Espinoza Escobar e Yván Flavio Espinoza Escobar |